cuadrado-transparenteOK
 cuadrado-transparenteOK
 cuadrado-transparenteOK

Rodrigo Tomillo

Tomillo-3ENTREVISTA

Tomillo2ENTREVISTATomillo-ENTREVISTA1

“Un director debe lograr que sus músicos se olviden de su propia vida al subir al escenario”

 

Director de la Orquesta Kapellmeister Pfalztheater Kaiserslautern de Alemania desde 2010, director titular de la Junge Marburger Philharmonie alemana durante 2010-2011, maestro repetidor en la Stadttheater Gießen en el 2004 y director de la Pfalztheater Kaiserslautern entre 2006-2009 y de la Staatstheater Darmstadt

durante 2009-2010, el sevillano Rodrigo Tomillo es uno de esos artistas españoles que ha fraguado su carrera de una forma admirable y brillante más allá de nuestras fronteras.

 

Pianista, maestro repetidor y director de orquesta, tanto de sinfónicas como de ópera, Tomillo terminó sus estudios en Sevilla, se marchó a París con una beca para seguir estudiando y al año siguiente se instaló en Alemania. Allí, decidió empezar ‘como de cero’ y volvió a hacer íntegramente la carrera de piano, y estudió un máster de dos años de maestro repetidor y la carrera de dirección de orquesta.

 

Además de las orquestas donde ha dirigido como titular, ha realizado colaboraciones como director invitado en la Orquesta Filarmónica de Polonia (Polonia), en la Orquesta Sinfónica de Bialystok (Polonia), la Philharmonie Südwestfallen (Alemania), la Philharmonia Bilbao (España) o la Orquesta Cámara Galicia (España). De ahí que su experiencia y su entrega a la música (“Me gusta entregarme al 100 por 100 en todo lo que hago en mi vida”, asegura) hagan de Tomillo un persona cuyas palabras tienen ese poso de saber de lo que se está hablando con sinceridad y sin alardes.


Los periódicos alemanes ofrecen tras sus estrenos titulares como “La Orquesta del Teatro Kaiserslautern, bajo la dirección de Rodrigo Tomillo y los solistas Arlette Meissner (soprano) y Carsten Süss (tenor) cautivó a la audiencia con un clásico ‘Concierto de Año Nuevo de Viena” (Metropolnews alemán).

 

-Leer en su curriculum sus ocupaciones da vértigo, su vida debe ser muy intensa, ¿no? ¿Cómo es ser director de orquesta?

-La vida es durísima. Un director de orquesta puede trabajar en torno a 10-15 horas diarias. Hay que tener en cuenta que un director tiene que conocer todo antes que los demás. La preparación de una partitura es muchísimo trabajo, tiene que saber el problema que va a dar cada instrumento en esa partitura y después preparar a los cantantes y al coro y hacer labores administrativas… Y todo esto sin dejar de ser artista, porque no puedes perder la idea de que lo que haces es arte. Por eso hay muchos que no aguantan mucho tiempo como directores. Pero también es cierto que después de un estreno, la gratificación es muy alta. El esfuerzo se ve recompensado. Ser director de orquesta te roba y te da mucha energía.

 

-¿Cuánto depende en una orquesta del director y cuánto de los músicos?
-Un músico de orquesta le dirá que el director no sirve para nada y un director puede decirle que sin él la orquesta no sonaría (risas). Yo le diría que todo es un período de trabajo. Es una serie de semanas de intercambiar opiniones músicos y director, de comunicación directa entre ambas partes. Y esa comunicación hace que ya no se sepa quién es más importante que quién. Realmente, una orquesta suena diferente con un director que con otro. La orquesta sonará conforme al trabajo que se haya hecho entre director y músicos.

 

-Pero además de dirigir la orquesta, usted es maestro repetidor, un trabajo en la sombra de formación de los cantantes para una ópera que requiere una entrega absoluta, ¿cómo es esa labor?
-Es una de las labores más bonitas y necesarias que hay. Es el entrenador del cantante, el que le lleva, el que le enseña cómo tiene que cantar, cómo es la música. Es psicólogo y pedagogo a la vez. Tiene que tener mucha información, saber mucho de canto y de música.

 

-¿Y ser director de ópera?
-Un director de ópera puede que sea más complicado aún, porque tiene que saber todo lo que sabe un correpetidor y además cómo suena la orquesta. Casi todos los directores de ópera vienen de ser maestros repetidores y eso es muy importante, porque es un trabajo muy directo con el cantante. Un director de ópera que no sepa aprovechar una voz puede destrozarla al igual que un buen director de ópera puede sacar la brillantez de un cantante de forma suprema.

 

-Veamos, es pianista, maestro repetidor y director de orquesta, ¿dónde se siente más usted mismo?¿Cuál es el más Rodrigo, el pianista, el correpetidor o el director?
-Uf, eso es muy difícil. En todos los campos me siento yo, en todos de forma diferente. 
El Rodrigo pianista es más íntimo, es el contacto directo con el instrumento; eres responsable de cada nota de cada sonido. Además, me encanta el repertorio pianístico, me parece que es una de las joyas de la música clásica. Pero después, dirigir…no sólo tiene que ver con la música, sino con la comunicación. Sentir tú y sentir lo que sienten los demás, esa comunicación con los músicos; eso es muy especial también.

 

-Dicen que los músicos son personas muy especiales en muchos sentidos, debe ser complicado tratar con casi 200 en una ópera.
-Sí, claro que lo es. Por eso la experiencia es muy importante. Son unas 200 personas cada uno con su forma de ser diferente y todos encima del mismo escenario. Por eso lo más importante que debe conseguir un director para mí es lograr que cada uno de sus músicos olvide su propia vida cuando sube al escenario para poder entregarse por completo. El director debe tener la capacidad de inspirar a sus músicos para que estos se entreguen al 100 por 100.

 

-¿Qué le ha dado la música?
-Me ha dado tanto…yo no recuerdo la primera vez que toqué un piano, yo siempre me recuerdo ya haciendo música. La música me ha dado profundidad, la forma en la que analizo la música me permite tener profundidad, buscar lo profundo, porque ahí está lo auténtico, la verdad. Sin duda, también la música me hace tener un contacto directo con mis sentimientos. La música me ha hecho estudiarme mucho a mí mismo y a los demás, porque el comportamiento humano está reflejado también en el arte.

 

-Y, ¿qué le ha dado usted a la música?
-A la música le doy todo mi trabajo, todo mi esfuerzo. Mi función como músico es llevar la música a las personas lo más auténtica posible. Como persona, le diría que a la música le doy amor, porque un músico es músico porque ama la música, esa es la única razón por la que una persona dedica su vida a la música.

 

-¿Le gustaría dirigir en España?
-Me encantaría. La dirección no tiene fronteras, las orquestas son un cúmulo de nacionalidades.

 

-¿Qué es lo más duro para un director?
-Para mí, combinar los ideales con la realidad. Esa línea entre como tú crees que debería ser una pieza y como consigues que sea. El trabajo diario claro es duro, pero eso es algo rutinario, algo que se logra siendo una persona aplicada.

 

-¿Y lo mejor?
-Sin duda, el hecho mismo de hacer música, eso es lo mejor. Un par de veces al año, por lo menos, se dan esos momentos mágicos en los que realmente consigues crear esa belleza que siempre andas buscando y entonces te sientes una persona enormemente privilegiada.

 

-Si tuviera una máquina del tiempo, ¿qué ópera le hubiera gustado dirigir?
-‘Tosca’ en Nueva York, después de haberla trabajado con el maestro Puccini, pero realmente me pone en un aprieto, podría decirle 1.000 más.

 

-También prepara la programación del teatro de su orquesta, ¿cómo se hace una programación?¿Es partidario de obras de culto o de incluir obras más ‘desconocidas’ en los repertorios?
-Ambas son necesarias. Lo célebre o conocido no necesita tanta programación, pero hay que programarlo porque son obras de culto. Lo no conocido hay que explicarlo. Es labor del director explicarle a su público por qué se ha programado una serie de obras. Hay que acercarse y acercar al público, enseñarle al público lo que se hace para que lo valore. Con el público hay que tener un contacto directo, hay que tener una labor pedagógica.

 

-¿Qué papel juega el público para un director?
-Para nosotros el público es lo más importante. Todo se hace para su disfrute y el público tiene que interactuar con la orquesta.

 

-¿Cómo se elige un repertorio adecuado?
-Hay diversos factores para elegir un repertorio. Primero hay que ver qué se ha ofrecido en los últimos años, después ver qué posibilidades hay en la orquesta para hacer una u otra pieza y por supuesto saber qué necesita el público. Ver cómo podemos meterlo dentro, que le demos y que nos dé. El director tiene que conocer al público y cuando no lo conoce debe arriesgar y conocer sus necesidades.

 

-Si vamos a los principios, ha pasado una parte importante de su vida como alumno en Alemania, ¿cómo es el sistema educativo alemán?
-El sistema de estudios alemán es muy diferente, ni mejor ni peor que el español, distinto. En Francia, Italia y España tenemos un sistema educativo basado principalmente en el rendimiento del alumno. Hay que saberse un temario y sobre eso se examina al alumno. El sistema alemán es distinto, es más humanista. Allí te preparan para cuando termines los estudios. Para que al final de su carrera el alumno encuentre salidas, no se encuentre parado. Allí te obligan a pensar. Tu trabajo depende de lo que tú te preparas, no de lo que memorizas. Pero memorizar también es bueno, porque te da contenido, repertorio. Por eso lo bueno no es un sistema ni otro, ambos son complementarios.

 

-¿Cómo son aceptados los alumnos españoles en Alemania?
-Rápidamente te das cuenta de que la música no tiene fronteras. No existen; no hay nacionalidades. No te analizan por de dónde eres, sino por cómo tocas; por tu calidad musical. Y en España tenemos muy buena calidad musical, es más, como creemos que no es tan buena, nos esforzamos aún más, por lo que los resultados son muy positivos. Y tenemos que tener muy claro que los músicos españoles no estamos para nada a la cola de Europa. 

-Y es que usted ha estudiado y fraguado su curriculum en Alemania, primero como alumno y ahora como director de orquesta, con sus músicos, su público, ¿cómo es la sociedad alemana culturalmente hablando con respecto a la española?
-Debemos entender y partir de la base de que la cultura musical está dentro de la sociedad alemana. Por ejemplo, en España hay tres teatros oficiales de ópera, ¡en Alemania hay 90! La música está dentro de la sociedad y se crea un contacto muy íntimo entre la sociedad y sus músicos. La diferencia de la sociedad española culturalmente hablando con la alemana es abismal. Hay muchas estructuras en sus instituciones que marcan la diferencia. Por ejemplo, en las universidades y en los teatro. En Alemania los cantantes de ópera, los músicos, el director de orquesta, todos forman parte del personal de un teatro, y por lo tanto son parte viva de la ciudad. Los artistas se mezclan y conviven con la sociedad de la ciudad, son parte de ella y la gente los siente como suyos. Y eso es muy importante. En España esto no se da, pero por el contrario y a nuestro favor, nuestras producciones son infinitamente mejores, de muchísima mayor calidad, por qué, porque las pagamos. En España la ópera es algo muy elitista, muy caro porque se compran las producciones al exterior. Claro que esto da un resultado de mucha categoría. ¿Son comparables ambos sistemas? No, son distintos; ambos con sus cosas buenas y malas. Pero quizás la tendencia en España puede que sea o debiera ser esa, la de ir contratando al personal en los teatros, porque las producciones son muy caras. 

 

-¿Es la sociedad española receptiva a la música clásica? ¿Está preparada para ella?
-Sí, el público español es muy sensible e inteligente. Se interesa mucho por la música, la valora muchísimo. El público español ama y agradece la buena música; le encanta.

 

-Sin embargo, aún hoy se sigue viendo la música clásica como algo minoritario en España, ¿cambiará eso alguna vez?
-Estoy seguro, eso va a ocurrir, va a cambiar. Mire, en un par de generaciones en casi todas las familias españolas habrá algún miembro ligado o que ha estado ligado en algún momento de su vida a la música clásica de una manera u otra, y eso será lo que haga cambiar el concepto genérico en la sociedad. Ahora es increíble la cantidad de niños que están estudiando música en los muchos conservatorios que hay en España. Es maravilloso. La música clásica va a formar parte de la vida familiar española y eso es mucho más importante que lo que pueda ofrecer el Estado. Así con la música formando parte de las familias habrá más gente demandando música clásica y eso lanzará la oferta. 

 

-¿Vamos por buen camino entonces?
-Vamos por un camino excelente. A una velocidad extrema.